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Los jefes del Mossad y el Shin Bet viajarán a El Cairo este fin de semana para conversaciones sobre los rehenes israelíes

Agencia AJN.- David Barnea, Ronen Bar y el encargado de las conversaciones sobre los rehenes por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Nitzan Alon, probablemente volarán el sábado por la noche.

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Agencia AJN.- El jefe del Mossad, David Barnea, el director del Shin Bet, Ronen Bar, y el encargado de las conversaciones sobre los rehenes por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Nitzan Alon, se dirigirán a El Cairo en los próximos días para tratar de hacer avanzar las conversaciones sobre los rehenes llevados a la Franja de Gaza por las organizaciones terroristas palestinas el 7 de octubre.

La fecha exacta aún no se ha determinado, pero medios hebreos informan que probablemente volarán el sábado por la noche.

Se espera que el director de la CIA, Bill Burns, también viaje a El Cairo este fin de semana para reunirse con sus homólogos egipcio e israelíes y el primer ministro de Qatar para tratar de lograr un gran avance en las conversaciones sobre la liberación de los rehenes en Gaza.

Asimismo, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, confirmó durante una rueda de prensa que durante el fin de semana está prevista una reunión de representantes de Israel, Estados Unidos, Qatar y Egipto en El Cairo para discutir el acuerdo para la liberación de los secuestrados.

Kirby dijo que el mensaje del presidente Joe Biden al primer ministro Benjamin Netanyahu sobre el tema fue: «Hagámoslo realidad, lleguemos a un acuerdo para un alto el fuego y que los secuestrados regresen a casa».

Según él, el Presidente alentó a Netanyahu a dar una respuesta positiva sobre el acuerdo por los secuestrados.

Kirby también dijo que Estados Unidos no tiene planes de realizar una investigación independiente sobre la muerte de siete trabajadores humanitarios de World Central Kitchen.

Les dijo a los periodistas que Netanyahu le informó ayer en su llamada telefónica a Biden sobre las conclusiones generales de la investigación de Israel sobre el incidente.

El gabinete de seguridad de Israel decidió tomar medidas para mejorar la situación humanitaria en Gaza, anunció la Oficina del Primer Ministro a primera hora del viernes.

Israel abrirá temporalmente el puerto de Ashdod para entregas humanitarias y abrirá el cruce de Erez en el norte de la Franja de Gaza por primera vez desde que sufrió importantes daños y muchos israelíes fueron asesinados y secuestrados allí durante el ataque terrorista liderado por Hamás el 7 de octubre.

Israel también aumentará la cantidad de ayuda procedente de Jordania que pasa por el cruce de Kerem Shalom.

“El aumento de la ayuda evitará una crisis humanitaria”, según la Oficina, “y es fundamental para garantizar la continuación de los combates y lograr los objetivos de la guerra”.

Tras seis meses del comienzo del comienzo de la guerra, Israel presenta una fuerte crisis de aislamiento.

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Agencia AJN.- Seis meses después del inicio de la guerra contra Hamás en la Franja de Gaza, la muerte de un grupo de trabajadores humanitarios en un ataque aéreo israelí resumió tanto la terrible crisis humanitaria como la falta de una salida clara a un conflicto que está dejando a Israel cada vez más aislado.

El ataque al comienzo de esta semana que mató a siete empleados del grupo de ayuda World Central Kitchen (WCK), incluidos seis extranjeros, enojó incluso a algunos de los aliados más cercanos de Jerusalem, lo que se suma a la creciente presión para que se ponga fin a los combates.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) reconocieron que el ataque fue realizado por error por sus fuerzas y se disculparon por las muertes «involuntarias» de los siete, entre los que se encontraban ciudadanos de Gran Bretaña, Australia y Polonia, un ciudadano con doble ciudadanía estadounidense y canadiense y un colega palestino.

Tras una investigación interna, las IDF decidieron destituir a dos oficiales superiores que participaron en el ataque.

Sin embargo, la creciente alarma en el extranjero, donde la opinión pública, incluso en países tradicionalmente amigos como Gran Bretaña, Alemania o Australia, se volvió contra la campaña israelí en el enclave costero palestino, lanzada después del ataque liderado por Hamás contra Israel el 7 de octubre.

El presidente estadounidense, Joe Biden, que se vio sometido a una presión cada vez mayor por parte de sus propios partidarios para que pongan fin a los combates, afirmó que estaba indignado por el ataque al convoy. El jueves, tras una llamada con Netanyahu, la Casa Blanca exigió «medidas concretas y mensurables para reducir el daño civil» y dijo que el futuro apoyo de Estados Unidos estaría determinado por las acciones de Israel.

La opinión pública israelí siguió apoyando en gran medida los objetivos bélicos de destruir a Hamás y devolver a casa a los 134 rehenes que siguen retenidos en Gaza. Pero el propio Netanyahu se enfrenta a un creciente movimiento de protesta y a la exigencia de nuevas elecciones que, según los sondeos, perdería ampliamente.

Durante las conversaciones de paz, las esperanzas de un avance que pudiera garantizar una pausa en los combates y permitir la devolución de los rehenes se vieron frustradas en reiteradas ocasiones y los dirigentes de Hamás afirman que pueden seguir luchando mucho más tiempo.

«Pasaron seis meses y las Brigadas Al Qassam siguen siendo capaces de mantener la lucha contra el ejército de ocupación sionista», expresó Sami Abu Zuhri, alto cargo de Hamás.

La guerra se inició después de un ataque dirigido por Hamás en el que fueron secuestrados más de 250 rehenes y murieron unas 1.200 personas, según los recuentos israelíes, en la peor pérdida de vidas humanas en un solo día en la historia de Israel.

La campaña también fue la más sangrienta de la historia para los palestinos, con más de 33.000 muertos hasta la fecha, según las autoridades sanitarias de la Franja.

Además, más de 250 soldados israelíes murieron desde el comienzo de la invasión terrestre, sumados a los casi 350 que perdieron la vida el 7 de octubre.

Las cifras de bajas palestinas no suelen distinguir entre terroristas y civiles, mientras que Israel destaca que eliminó a más de 10.000 integrantes de Hamás y la Yihad Islámica Palestina, cifra no confirmada por los grupos terroristas.

Según las Naciones Unidas, más de un tercio de los muertos totales en Gaza son niños.

La magnitud de las víctimas generó una creciente alarma mundial y exigencias de alto al fuego, pero para los habitantes de la Franja, la espera continúa.

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El jefe del buró político de Hamás, Ismail Haniyeh, preparándose para recibir al ministro de Asuntos Exteriores iraní en Doha, el 13 de febrero de 2024. (Ministerio de Asuntos Exteriores iraní/AFP)

Agencia AJN.- Tras las publicación de diversos informes en medios de comunicación internacionales de que Hamás habría rechazado la última contrapropuesta del Estado judío en las conversaciones sobre los rehenes , un alto funcionario israelí afirmó que Jerusalem no recibió hasta el momento respuesta alguna por parte de Hamás.

El funcionario señaló que los mediadores del acuerdo sobre los rehenes entre Israel y Hamás no están ejerciendo ninguna presión sobre el grupo terrorista que gobierna en la Franja de Gaza, informó Times of Israel.

Sin embargo, el funcionario israelí, que prefirió permanecer anónimo, aseguró que el líder de Hamás, Yahya «Sinwar, está arrastrando los pies y no quiere un acuerdo, a pesar de la tremenda flexibilidad de Israel».

«Los mediadores liderados por Qatar no están ejerciendo ninguna presión conjunta [sobre Hamás]. Qatar se abstuvo de deportar a los dirigentes de Hamás que acoge, ni cerró sus cuentas bancarias, que albergan cientos de millones de dólares utilizados para el terrorismo», agregó.

En la misma línea, concluyó: «Sinwar no quiere un acuerdo. No le interesa el sufrimiento de su pueblo en Gaza. Está esperando a que aumenten las tensiones y se produzca una nueva escalada».

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